Querétaro, Qro.- Como cada año, la Iglesia católica dedica el mes de octubre a la devoción del Santo Rosario, una oración que acompaña a los fieles desde hace siglos. En estas semanas se celebra a la Virgen del Rosario, y en parroquias, comunidades y hogares se multiplican los rezos.
El Rosario recorre los misterios de la vida de Cristo de la mano de María: el gozo de su nacimiento, la luz de su misión, el dolor de su pasión y la gloria de su resurrección. Por eso se le considera un resumen del Evangelio hecho oración.
Los últimos papas han recomendado esta devoción como una ayuda para la paz, para la unidad de las familias y para las necesidades de la Iglesia y del mundo.
Queremos sumarnos a esa invitación: este mes, reserva unos minutos al día para rezar el Rosario en familia. No hace falta mucho tiempo. Cuando la familia reza unida, la fe se transmite y el hogar se fortalece.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.Octubre, mes del Santo Rosario: la Iglesia invita a volver a la oración en familia
El Rosario recorre los misterios de la vida de Cristo de la mano de María.
Querétaro, Qro.- Como cada año, la Iglesia católica dedica el mes de octubre a la devoción del Santo Rosario, una oración que acompaña a los fieles desde hace siglos. En estas semanas se celebra a la Virgen del Rosario, y en parroquias, comunidades y hogares se multiplican los rezos.
El Rosario recorre los misterios de la vida de Cristo de la mano de María: el gozo de su nacimiento, la luz de su misión, el dolor de su pasión y la gloria de su resurrección. Por eso se le considera un resumen del Evangelio hecho oración.
Los últimos papas han recomendado esta devoción como una ayuda para la paz, para la unidad de las familias y para las necesidades de la Iglesia y del mundo.
Queremos sumarnos a esa invitación: este mes, reserva unos minutos al día para rezar el Rosario en familia. No hace falta mucho tiempo. Cuando la familia reza unida, la fe se transmite y el hogar se fortalece.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
